La Virgen de la Candelaria

Cuentan las tradiciones maleñas, en relación a la Virgen de la Candelaria, lo siguiente.Allá en las postrimerías del Coloniaje, unos viajeros chilcanos iban a Calango, cuando en el sitio denominado “Parca”, el que iba adelante detuvo bruscamente su corcel ante un brillo inusitado y deslumbrante que se irradiaba desde el fondo de una cueva ubicada a la vera del camino;  ante el asombro los otros también desmontaron y cayeron  de rodillas semiinconscientes, por que  la  aparición había  enceguecido sus  ojos y enmudecido sus labios y frente a ello se encontraba  la Santísima Vírgen  de Nuestra Señora de la Candelaria.  Los viajeros, recuperados de la impresión, oraron ante la bellísima efigie y tomaron la decisión de  regresar a Chilca,  llevándose la imagen, pero al dar los primeros pasos, vieron  adelante una senda abrupta, cubierta de espinas y  concomitantemente una lluvia torrencial acompañada de rayos truenos y relámpagos, tornándose muy pesada  la imagen. Su rostro dulce y bellísimo, se tornó pálido y melancólico y comprendieron entonces que no quería ir a Chilca y sin dilación se encaminaron a Calango. En efecto, el rostro, entonces, varió inmediatamente; la imagen se puso muy liviana, abriéndose un camino ancho  rodeado de flores y en el cielo se escuchaban canciones celestiales como efluvio de un paraíso cercano y así, en marcha triunfal, los viajeros felices  llegaron a Calango y depositaron la imagen en la antigua capilla del pueblo. En la actualidad, cada dos de Febrero, los chilcanos  festejan y sacan en procesión a la Virgen de la Candelaria, el domingo siguiente lo hacen los maleños y el siguiente domingo los Calanguinos.Algunos cuentan, que la primera posición que tenía la virgen en el templo, era  mirando al norte, pero por causas desconocidas siempre la encontraban mirando al sur, posición que ocupa actualmente. Otros cuentan  que para la fiesta  se observan pisadas muy pequeñas en la arena del río, e igualmente se ha encontrado arena  al pie de la imagen, cerca del niño. También, el rostro de la Virgen se torna más hermoso, más sonrosado y sus ojos brillan de felicidad al ver su pueblo lleno de fe y todos orando en paz y armonía.